Cuando dicen aquello de que la vida es aquello que pasa mientras uno va haciendo planes tienen más razón que un Santo.
Yo tenía mis planes y mis proyectos cuando con toda la ilusión del mundo me gradué el día anterior a que España fuese campeón de Europa (así seguro que sabéis qué día fue xD). Quería trabajar, seguir formándome, escribir, editar y un sin fin de ilusiones puestas tras estudiar algo que me gustaba realmente. Sin embargo, la psicosis por el despido masivo, la no contratación, los ERE y los lloros generales consiguen que uno se replantee su futuro. ¡Qué época maravillosa cuando te licenciabas y encontrabas trabajo rápidamente! Ahora, según el sector en el que trabajes u optes a ello, no encuentras ofertas y/o no te dan oportunidad a ello.
Pero como no hay mal que por bien no venga,toda esta situación ha coincidido con mi "baja". Una baja que debía haber sido temporal pero que ha decidido establecerse en mi vida y manejarla a su antojo. Sin embargo, a pesar de seguir buscando trabajo y no encontrarlo en todo este tiempo como tampoco hubiese podido acceder al mismo la situación es menos frustrante.
Tras la tormenta llega la calma porque, cuando ya me veía en paro hasta mi completa recuperación, me tienden una mano: me dan una oportunidad. Y quién me iba a decir que, cuando empiezas un nuevo proyecto en un mundo que desconoces tras cerrarse la puerta del periodismo, se te abren las ventanas de esto, aquello y lo otro. Y ves la luz al final del túnel porque todas esas ventanas llevan a un camino que puede ser mejor que todos los planes que habías realizado.
Si en esta época uno es capaz de ayudar a otro aún queda esperanza porque a mi me han hecho feliz.
El primer día que salí sin depender de otros fue un día soleado.
Esto es lo que veía desde la parada del autobús.
¿Sería el comienzo del fin?
Después de cuatro años desde que comprase el primer tomo de este manga he vuelto a releerlo y ¡me gusta aún más! Me temo que me faltan los cinco últimos tomos... La causa es que era incapaz de recordar el número de tomo por el que iba y eso que lo miraba siempre antes de salir de casa.
Una cosa está clara: soy una cursi empalagosa. ¡Cómo me gustan las historias romanticonas!